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El fin del trabajo

 Os voy a contar por qué creo que en 20 años no existirán el trabajo ni el dinero tal y como los conocemos. O habremos muerto, aunque esa opción me parece menos probable. Resumiendo: explosión de superinteligencia, fin del trabajo, fin de la economía de escasez / intercambio. Hilo. Hablemos primero de la explosión de superinteligencia. Consiste en que cuando la inteligencia artificial (IA) alcance un nivel equiparable al humano será capaz de colaborar en la creación de otras IAs más potentes, que a su vez podrán crear otras aún más potentes. Este proceso puede llevar a la aparición de una inteligencia muy superior a la humana en un tiempo muy corto. ¿Cómo de superior? No podemos saberlo. Si ese proceso llega a producirse no podemos saber dónde se detendría. No es seguro que esto suceda. Ni cuándo será si es que llega a suceder. Personalmente opino que sucederá y pronto, quizá en esta misma década. Cuando la IA alcance una capacidad semejante a la humana, tiene ciertas ventajas sobr...

Kansas

El hombre llegó una tarde al pueblecito de Kansas donde todos eran rubios, y no dijo nada. Echó un vistazo alrededor y decidió que el lugar valía para lo que fuera que buscase. El paisaje era rubio también: el trigo de las colinas tenía el color del pelo de la gente. La única persona de cabello oscuro del pueblo, una viuda italiana que también había llegado sola una tarde pocos años atrás, lo miró con interés. Pero tampoco ella dijo nada. El hombre se dedicó a ayudar. Nunca dijo una palabra. Nunca entró a donde no lo invitaron ni tomó lo que no le ofrecieron. Mientras nadie le ordenó nada, limpió las calles. Cuando fue el momento de segar el trigo se unió a una cuadrilla e hizo su parte sin pedir nada a cambio. Empezaron a pedirle ayuda con distintos trabajos. Nunca se negó ni cobró nada. Se le vio curar un pájaro herido y parchear el asfalto al mediodía. En general lo tomaron por loco. Había un misterio refrescante en él, pero aquella gente hosca no era amiga de lo desconocido ni de l...

Detrás de estos ojos

Sebastián se estiró exhausto en la cama, mareado y jadeando por la intensidad del sexo y del orgasmo. Cloe se tumbó a su lado con los ojos cerrados y una leve sonrisa, apoyó la cabeza en su hombro y empezó a acariciarle el pecho y el vientre. -Domo, sube un poco la luz, por favor -dijo él cuando recuperó el aliento. Las luces de la habitación aumentaron su intensidad. Sebastián observó el cuerpo de Cloe, fijándose en su piel pálida con un finísimo vello dorado y tonos rosados en algunos lugares. Piel de rubia, pensó. Mientras que él estaba empapado en sudor ella parecía estar húmeda sólo donde el sudor de él la había mojado. Un levísimo brillo en sus axilas parecía ser la única excepción. Cloe abrió los ojos y lo miró fijamente, con una amplísima sonrisa de dientes pequeños, blancos y perfectos. -¿Te ha gustado? -preguntó. Sebastián la miró, sonrió durante unos segundos y finalmente estalló en una carcajada. -Como nunca en mi vida. Con mucha diferencia. Cloe sonrió con orgullo. -¿Tu pr...